El Museo de la Biodiversidad, ubicado en Cancún, forma parte del proyecto Parque Cancún y fue desarrollado en colaboración con Kince Arquitectura. La propuesta parte de un emplazamiento privilegiado dentro del ecosistema del manglar, planteando una arquitectura que busca integrarse con el entorno y minimizar su impacto ambiental.
El diseño se inspira en la anatomía de la serpiente, símbolo de la civilización maya, generando un recorrido expositivo circular que guía al visitante a través del museo. Esta idea conceptual se traduce en una estructura cuya geometría evoca el esqueleto del animal, donde cada “costilla” define la forma y organización espacial del edificio.
Mediante el uso de modelado paramétrico y herramientas BIM, se conceptualizaron los distintos elementos estructurales y los paneles
prefabricados de hormigón que conforman la envolvente del museo. La arquitectura se plantea como una escultura abierta al paisaje, permitiendo que la naturaleza se integre visual y ambientalmente en la experiencia del visitante.