La planificación es fundamental. Utilizamos toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance, desde herramientas de planificación y gestión hasta CAD o BIM, pero para mí lo realmente importante no es el software, sino la metodología.
Siempre digo que tenemos que ser muy germánicos para planificar y muy mediterráneos para reaccionar. Necesitamos una estructura clara, ordenada y detallada, pero también la capacidad de salirnos de esa planificación cuando la realidad del proyecto lo exige y, sobre todo, saber cómo volver a ella. Puede sonar paradójico, pero hay que planificar que habrá imprevistos. Nuestra experiencia acumulada nos permite anticipar qué tipo de situaciones pueden aparecer y dejar dentro de la planificación cierta capacidad para absorberlas sin perder de vista el objetivo.
La clave está en que una sorpresa no se convierta necesariamente en una crisis. Para eso hace falta metodología, criterio y un equipo capaz de reaccionar de forma coordinada.